Pasta “aglio, olio e peperoncino”

DSCN4662

La pasta al “aglio, olio e peperoncino” (pasta con ajo, aceite y guindilla) es un clásico de la gastronomía italiana, que siempre me ha gustado cocinar y hoy os presento para quien se atreva con él. Es un plato en el que el maridaje de los sabores del ajo y la guindilla fusionados con el aceite de oliva virgen extra despierta en los paladares un placer especial.  Esta receta es tan antigua, que nadie sabe a ciencia cierta de dónde salió. Se disputan su “paternidad” toscanos, abruzeses, romanos, sicilianos y napolitanos. Es uno de los que llamamos platos fuertes que comían los trabajadores del campo, y que incluso ahora se suele tomar al día siguiente de una noche de fiesta por su más que notable efecto reconfortante. No hay otro plato que con cuatro sencillos ingredientes aporte tanto sabor.

Ingredientes:
Pasta.
Aceite.
Ajo.
Guindilla
Perejil seco o pimienta roja molida para adornar
Sal
Agua.

Preparación:

Poner agua con abundante sal a hervir. Echar la pasta y cocinar según nos indique el fabricante, o probarla y dejarla como nos guste, mejor dejarla ligeramente «al dente» pero siempre tenemos que cocinar a nuestro gusto. Mientras se cuece la pasta, pelar los ajos y cortarlos en láminas. Troceamos la guindilla y le quitamos las semillas en la medida que lo queramos más o menos picante. Ponemos el aceite en una sartén,  y con el aceite frío, echamos el ajo en láminas y la guindilla, ponemos a calentar a fuego medio, si dejar que se nos queme el ajo rápidamente, sino que suelte sus aromas en el aceite, haciéndolo así también conseguiremos un ajo más crujiente y sin quemar para que no amargue. Cuando esté doradito retiramos del fuego, escurrimos la pasta y mezclamos en la sartén para que el aceite impregne todo el conjunto con ese sabor tan característico. Para servir podemos adornarlo con perejil seco o pimienta roja molida. Espero que os guste.

DSCN4666

DSCN4680

DSCN4682

 

 

Acerca de Juanjo

Soy un pobre diablo, a veces con suerte, que le gusta disfrutar los placeres de la vida.
Esta entrada fue publicada en Entre fogones y etiquetada , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.